La fiesta del cava. El moncayo en todo su esplendor y sus laderas jugando con el sol, con la luna, con la fiesta, con la alegría, hacen que este cava, sea la nota divertida del monte. Sus burbujas chispean dentro de un caldo sabroso, mimado y refrescante. Una elaboración aretesanal le confiere la personalidad necesaria que conjuga a la perfección con su juventud. |